Devocional

Aprender a escuchar esa voz no es algo que sucede de un día para otro.

Requiere práctica. Requiere tiempo. La fe viene por el oír, y el oír por la Palabra

de Dios. Cada momento que inviertes en Su presencia, en oración, en la lectura

de Su Palabra, afina tu oído para reconocer Su voz cuando más la necesitas.

No esperes a estar en medio de la tormenta para empezar a conocerlo. Cultiva

esa relación hoy, en la calma, para que cuando llegue el ruido, ya sepas

distinguir Su voz entre todo lo demás. Él te está hablando. La pregunta es si

estás entrenando tu oído para escucharlo.

Pasaje para memorizar

» Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida

eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre

que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de

mi Padre.» – Juan 10:27-29

Reflexiona

¿Qué hábitos concretos estás cultivando hoy para aprender a reconocer la voz

de Dios antes de que llegue la próxima tormenta?

Oración

Señor, afina mi oído para escuchar Tu voz por encima del ruido de mis

circunstancias. Ayúdame porque quiero invertir tiempo en Tu presencia cada

día, como hoy y aún más. En tu nombre, Jesús, amén.